El turismo sostenible, además de impulsar el desarrollo, puede ayudar a garantizar la protección y supervivencia de gran parte de los 50.000 millones de aves migratorias que viven en el mundo.
Esa es la premisa que sirve de base este año al Día Mundial dedicado a esas especies, que se celebra el 10 y 11 de mayo bajo el lema “Destino Rutas Aéreas: Aves
Migratorias y Turismo”.
La Organización Mundial del Turismo (OMT) lidera un
proyecto que tiene como objetivo promover y desarrollar
la actividad turística en los destinos distribuidos a lo
largo de las principales rutas migratorias de aves.
Francisco Rilla, oficial de Programa para Capacitación de
la Convención sobre la Conservación de las Especies
Migratorias de Animales Silvestres, destacó los beneficios que la
iniciativa puede tener para América Latina:
“En todos nuestros países de habla hispana, por ejemplo, tenemos
variedades de especies muy importantes. A veces tienen más especies
que todo el continente europeo y los europeos van a sus países a
observar pájaros, eso se llama turismo naturaleza porque deja dinero y
porque además tiene que conservar la fauna y la flora y el espacio en
donde ellos están”, manifestó a la Radio de la ONU.
Según datos de la OMT, más de mil millones de turistas internacionales
viajan por el mundo cada año, generando un ingreso de comercio global
de 1,4 billones de dólares y el 9% del PIB mundial.
Vistas de página en total
domingo, 11 de mayo de 2014
Una iniciativa de turismo puede ayudar a proteger las aves migratorias
domingo, 20 de abril de 2014
Las alergias vienen de dentro, no de fuera
Un megaestudio sobre los anticuerpos de 10.000 personas de EE UU ha dado una sorpresa a los alergólogos al revelar que la proporción de personas alérgicas es la misma en cualquier zona del país, lo único que varía es la sustancia que cada una rechaza. ¿La predisposición importa más que la exposición? De confirmarse, los médicos tendrían que revisar algunas terapias.
La intuición llevaría a pensar que en zonas con mayor cantidad de polen se producen más alergias. Pues no es así. El censo más amplio realizado hasta la fecha, con una muestra de 10.000 personas repartidas por toda la geografía estadounidense a quienes se les midieron anticuerpos de 19 alérgenos diferentes, establece que la prevalencia de alergias en mayores de cinco años es la misma en cualquier región de EE UU.
“Este fue el resultado más inesperado del estudio”, explica a Sinc Darryl Zeldin, líder del trabajo y director del Instituto Nacional de Salud Ambiental del NIH. “Imaginábamos que en unas zonas la población sufriría más alergias que en otras. En cambio, la prevalencia [proporción de individuos con ese problema en un periodo determinado] es prácticamente idéntica a lo largo de EE UU, cosa que nos hace pensar que lo importante no son los factores externos, sino los internos”.
“Es un dato verdaderamente interesante”, opina Josep Maria Antó, director del Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental de Barcelona y coordinador del proyecto europeo MeDall destinado a entender los mecanismos de aparición de las alergias. “Desde hace diez años sospechamos que no son tanto el resultado de una exposición a alérgenos específicos, sino más bien una predisposición previa que se manifiesta cuando hay exposición. El estudio apoya esta hipótesis”, apunta Antó, que no está involucrado en la investigación.
“Si alguien tiene predisposición a sufrir alergias, reaccionará ante lo que haya en su ambiente, ya sea polen, comida o pelos de gato”, sentencia Zeldin
Los investigadores estadounidenses han confirmado que el tipo de alergia sí es diferente en una región u otra. Por ejemplo, en la costa este hay más alergias a sustancias propias de interiores, como pelo de gato o ácaros del polvo, y en la costa oeste a sustancias de exteriores, como hierbas o polen.
Pero el hecho de que la prevalencia final sea tan similar indica que “si alguien tiene predisposición a sufrir alergias, va a reaccionar ante lo que encuentre en su ambiente, ya sea polen, cucarachas, comida o pelos de gato. Lo importante no es a qué te expongas, sino la sensibilidad de tu sistema inmunitario a sobrerreaccionar”, sentencia Zeldin.
“Y también nos hace pensar que los factores genéticos pueden ser más determinantes y generales de lo que creíamos”, añade este médico e investigador. La gente se hace alérgica antes de la exposición, no después.
La Europa del norte es más alérgica que la mediterránea
Josep María Antó matiza que “una cosa son los datos y otra las interpretaciones”, y cita estudios a escala europea y mundial en los que sí se observa variación en la prevalencia de las alergias. “Tanto en países industrializados como en el mundo en desarrollo hay más alergias en las ciudades que en las áreas rurales. Esto está bien establecido. Y, si miramos dentro de Europa, vemos que los países nórdicos sufren más alergias que los mediterráneos. Pero, ciertamente, todavía desconocemos las causas y mecanismos”.
Cuando una persona es alérgica a una sustancia, su sistema inmunitario se defiende de manera exagerada ante lo que considera una amenaza, produciendo inmunoglobulina E (IgE), que produce la reacción alérgica. Por eso, para detectar alergias, se miden en sangre los niveles de distintas variantes de la IgE.
Antó destaca que el estudio estadounidense haya analizado la presencia en sangre de 19 anticuerpos IgE diferentes, mientras que de momento los estudios europeos han utilizado solo entre 5 y 7. “No me sorprendería que si ampliáramos el número de sensibilidades medidas observáramos también más homogeneidad en Europa”.
“Cuanto más sucio está el ambiente en que te crías, menos riesgo de alergias tendrás”, establece Zeldin
Resulta obvio que en la aparición de alergias intervienen factores ambientales como el exceso de higiene, la contaminación y la obesidad. Los niños que van a guarderías desarrollan menos alergias que los criados en casa.
Por su mayor exposición a gérmenes desde pequeños, los que tienen hermanos también sufren menos alergias que los hijos únicos. Y en un estudio realizado en zonas rurales de Austria y Alemania se observó que la exposición a endotoxinas bacterianas procedentes del ganado generaba una notable protección frente alergias.
“Cuanto más sucio está el ambiente en que te crías, menos riesgo de alergias tendrás”, establece Zeldin, quien acaba de publicar otro estudio demostrando que la exposición a altos niveles de NO2 y partículas en ciudades contaminadas incrementa la cantidad de alergias.
El ambiente en el que una persona se desarrolla modula el sistema inmunitario para hacerlo más resistente o frágil ante las alergias. Pero el nuevo paradigma indica que genes y ambiente pueden terminar configurando un organismo susceptible de manera genérica a las alergias, que después reaccionará ante el contacto con alérgenos.
No habría genes o sensibilización inicial a sustancias específicas, sino mecanismos más generales que harían a una persona alérgica o no. La predisposición sería más importante que la exposición. “Si tras más investigaciones confirmamos que esto es así, nos tocará replantear algunas terapias basadas en evitar la exposición”, apunta el Dr. Antó.
¿Cada vez menos alergias?
Un aspecto interesante derivado del trabajo de Darryl Zeldin es que el aumento de alergias en las últimas décadas puede haberse detenido. Los especialistas en alergias están bastante convencidos de que, seguramente por la hipótesis de la higiene, el número de alergias en países desarrollados ha estado creciendo de manera constante desde los años 70.
Según esta nueva visión, genes y ambiente se unen para hacer que un individuo sea alérgico de manera genérica
“Pero no tenemos datos precisos para demostrarlo, porque los test cutáneos con los que se medían las alergias hace 30 o 40 años no eran tan precisos como los análisis de IgE en sangre que hacemos en la actualidad”, explica Zeldin.
Para solucionar esto, investigadores del Instituto Nacional de Salud Ambiental del NIH están recogiendo muestras de sangre de antiguos estudios guardadas durante décadas, en las que quieren analizar la concentración de IgE. “Lo que nos parece estar observando es que efectivamente hubo un gran aumento, pero que en los últimos años se ha estabilizado”, concluye.
“Podría ser que hubiéramos llegado a cierta saturación poblacional en la prevalencia de alergias. Esto encajaría en la hipótesis de que hay mecanismos más genéricos. No todo el mundo es susceptible a todo”, confirma Antó.
Localización: Norteamérica
Fuente: SINC
miércoles, 16 de abril de 2014
“Arqueología” en los viñedos
La arqueología llega al viñedo. Bodegas Torres ha realizado en las últimas semanas 25.000 injertos de variedades antiguas en sus fincas.
Ha descubierto, con sorpresa, que algunas están bien adaptadas al cambio climático.
Una variedad ancestral en laboratorio.
Bodegas Torres ha logrado con éxito la recuperación de ciertas variedades ancestrales que se creían extinguidas con la llegada a Europa de la filoxera en 1863, con el “sorprendente” hallazgo de que algunas son resistentes al calor y la sequía y tienen gran potencial vínico. Así lo explica a Efeagro el director general de la firma, Miguel Torres.
Estos días “están siendo muy especiales para nosotros, porque después de muchos años de investigación, finalmente estamos recuperando variedades” prefiloxéricas y, en 3 o 4 años, esperamos obtener vinos con ellas, afirma. A finales del siglo XIX se perdieron muchas variedades europeas por esta plaga, pero Torres tenía el convencimiento de que algunas podrían haberse salvado.
Bodegas Torres posee 2.432 hectáreas de viñedos, de los cuales 2.000 están en España, 400 en Chile y 32 en California, y emplea a más de 1.300 personas. Sus vinos pueden encontrarse en más de 150 países.
En España, Bodegas Torres está presente en las Denominaciones de Origen Catalunya, Conca de Barberà, Costers del Segre, Penedès, Priorat, Ribera del Duero, Rioja y Rueda.
Hace más de 30 años, empezaron a pensar cómo recuperar esas vides antiguas y pedir ayuda a los viticultores con anuncios en la prensa local para que les informasen de aquellas vides “extrañas” que encontrasen en los campos y que no conocieran. ”Fuimos a certificar si esas variedades eran prefiloxéricas, tras un estudio genético” y después “quedaba un largo trabajo por delante para entenderlas” y ver su potencialidad para hacer vinos, detalla.
Según destaca, “descubrimos más de 30 variedades prefiloxéricas y, de éstas, 5 o 6 tienen una gran potencialidad para hacer vinos“. ”Este proyecto no estaba pensado para buscar cepas resistentes al cambio climático, pero una de nuestras sorpresas fue que algunas tienen gran resistencia a la sequía y las altas temperaturas y producen vinos muy bien estructurados, con buena acidez y frescor”.
En su opinión, “las variedades ancestrales del pasado quizás nos pueden ayudar a enfocar mejor nuestro futuro” ante el cambio climático. Ya han replantado algunas variedades tintas, como la garró o la querol, que forman parte del ensamblaje de su vino “Grans Muralles“.
Estos días, resalta, están “reinjertando unas variedades blancas del Penedés; pensamos que en tres años podríamos tener las primeras cosechas que nos permiten probar este vino a nivel comercial”.
Sobre los nombres de las plantas recuperadas del olvido, señala que han tenido que “ponerles un número, porque se han perdido todos los registros y denominaciones. Cada una de ellas tiene, así, que ser bautizada de nuevo”. Por ejemplo, la variedad blanca que están reinjertando ahora en la finca Aiguaviva, en el macizo del Montmell, la han llamado Selma, en referencia al nombre del pueblo abandonado de la zona, donde “tenemos la certeza que esta se cultivó en el pasado”, describe.
Calentamiento global
Preguntado sobre los efectos del calentamiento global, el bodeguero cree que, con el incremento de las temperaturas, “cambiará el mapa de las Denominaciones de Origen en España y también en todo el mundo; se van a tener que plantar distintas variedades y veremos surgir nuevas zonas vitivinícolas que antes no existían y donde se podrán hacer grandes vinos”.
De hecho, la firma “está apostando” por la zona de Prepirineo para plantar viñas e, incluso, en el Pirineo, en la montaña; “Tenemos fincas de 900 a 1.200 metros de altura y pensamos que se consigue un frescor y una acidez excelentes para hacer vino”.
Pero, ¿qué zonas se verán más afectadas en España? “Pienso que absolutamente todas. Y no sólo en España, sino también en Francia, Italia o Alemania, entre otras. Eso sí, no vamos a dejar de producir vinos en estas zonas, sino que tendremos que cambiar algunas ubicaciones o las variedades que se plantan”, advierte. ”De cara al futuro, vamos a tener vinos de calidad por muchos años, pero sí que nos vamos a tener que adaptar”, añade.
En Chile, miran hacia “el sur”
Por su parte, en Chile, “donde también está afectando el cambio climático, estamos yendo a comprar terrenos cada vez más hacia el sur” en búsqueda de temperaturas más bajas y disponibilidad de agua.
Según remarca, se enfrentan a graves problemas de agua en los valles de Casablanca, Limarí o Elqui, y “todos estamos mirando más al sur”.
En este contexto, han ultimado la compra de 200 hectáreas cerca del municipio de Chillán, “a los pies de la cordillera”, que tiene buen acceso al agua, “indispensable” para la viticultura chilena.
Según insiste, Bodegas Torres remarca su convencida conciencia ambiental: “desde tiempos de mi abuelo, no utilizamos ningún pesticida, ni herbicida”. Hace unos diez años, se dieron cuenta de que “algo estaba cambiando en el medio” y las temperaturas se incrementaban, por lo que decidieron hacer “una apuesta fuerte” para reducir emisiones y poner “su granito de arena” frente al cambio climático; como “reto”, reducirán un 30 % las emisiones en el período 2008-2020; de momento, ya han recortado el 10 % su huella de carbono.
“Trabajamos mucho para conseguir nuestras propias energías, tenemos placas solares, calderas de biomasa y reciclamos todas nuestras aguas. Queremos ser lo más eficientes posibles”, concluye el directivo.