lunes, 11 de junio de 2012

Plan de emergencia para La Tierra


El CSIC participa en una revisión, publicada en 'Nature', sobre un posible cambio del estado planetario
 
 A lo largo de la historia, la Tierra ha vivido cinco grandes episodios de extinciones masivas asociados a cambios climáticos que han modificado las características de todo el planeta. Un artículo en la revista Nature, en el que han participado investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), analiza las fuerzas que “pueden estar dirigiendo” un nuevo cambio en el estado planetario y aporta posibles herramientas para minimizar sus consecuencias.
Las épocas de transición que la Tierra ha experimentado a lo largo de su historia representan sólo un 5%, el resto del tiempo se ha mantenido estable. El último gran cambio tuvo lugar hace unos 14.000 años, cuando el 30% de la superficie terrestre perdió la capa de hielo que la cubrió durante el último periodo glacial. La última edad de hielo había durado unos 100.000 años, mientras que el periodo de transición se alargó unos 3.300 años. Desde entonces, el planeta ha mantenido unas características más o menos estables hasta la aparición y el desarrollo de la civilización humana.
El investigador de la Estación Biológica de Doñana Jordi Bascompte, que ha participado en el trabajo, explica: “Los humanos estamos provocando cambios que podrían llevar a un nuevo estado planetario; estos cambios parecen involucrar alteraciones en la química de la atmósfera y los océanos, y grandes trastornos en los flujos de energía desde el principio hasta el final de la cadena alimentaria”.

La investigación destaca que la humanidad, por tanto, es la principal promotora de las circunstancias que están motivando este cambio del estado planetario. El incremento de la población está asociado a un mayor consumo de recursos y energía, y a la transformación y fragmentación del paisaje que alteran las condiciones atmosféricas, oceánicas y terrestres que, a su vez, amenaza la supervivencia de la biodiversidad actual.
La tasa de crecimiento anual de la población es de unos 77 millones de personas, casi 1.000 veces superior que la experimentada hace entre 10.000 años y 400 años, cuando se situaba en unas 67.000 personas. El estudio destaca que el incremento de la población ha traído consigo la transformación del 43% de la superficie terrestre en áreas urbanas y agrícolas.
Del mismo modo, los humanos gobiernan el uso de hasta el 40% de la producción primaria mundial, lo que limita el acceso de otras especies a este recurso. A su vez, el consumo de combustibles fósiles ha supuesto un aumento de la concentración de CO2 atmosférico de un 35% y ha provocado un descenso del 0,05 en el pH oceánico.

Minimizar las consecuencias
El impacto del conjunto de alteraciones que está sufriendo el planeta es mayor que la suma individual de cada una de esas alteraciones. El también investigador de la Estación Biológica de Doñana del CSIC y colaborador del trabajo Eloy Revilla considera que “si estos impactos directos superan el 50%, incluso las áreas inalteradas del planeta sufrirán las consecuencias”. Según el artículo, “si la tasa de incremento de la población se mantiene y también lo hace el nivel de consumo de recursos, este porcentaje será alcanzado hacia 2025 y llegará al 55% en 2045”.
Lo que sucederá cuando se llegue a tales niveles de impacto es todavía incierto, pero Revilla opina que “esos porcentajes deberían preocuparnos muy seriamente”. No obstante, se intuyen algunas consecuencias como la pérdida de servicios ambientales. El artículo señala aspectos como una pérdida de productividad en las tierras de cultivo, una menor capacidad de almacenamiento de CO2 y el colapso del stock pesquero.
Para minimizar estos posibles impactos y no superar la barrera de impacto del 50%, el artículo propone las siguientes medidas: reducir la tasa de crecimiento anual de la población y su consumo de recursos asociado, sustituir el mayor nivel energético posible por fuentes renovables, aumentar la eficiencia en la producción de alimentos y mejorar la gestión de las zonas de la Tierra que aún no han sido dominadas por humanos. Según el artículo, la humanidad está en una encrucijada crítica en la que debe decidir si quiere guiar los cambios del planeta o simplemente dejar que las cosas sucedan.  
  • Anthony D. Barnosky et al.  Approaching a state shift in Earth’s biosphere. Nature. DOI: 10.1038/nature11018


viernes, 8 de junio de 2012

Plan Hídrico para Amecameca, La Compañía y Tláhuac Xico

Cuenca del Valle de México


El agua es tratada como un bien político y mercantil

Existe un autoritarismo del agua que sirve a intereses de particulares poniendo en riesgo el patrimonio y la seguridad de los habitantes de la Cuenca del Valle de México


El agua ha sido tratada como un bien político y mercantil por el actual gobierno federal en detrimento de los derechos humanos de los 20 millones de habitantes de la Cuenca del Valle de México y en favor de los interés de empresas inmobiliarias; al mismo tiempo las monumentales obras hidráulicas para surtir del líquido a la ciudad de México han despuntado por su inoperancia y por la opacidad en el manejo de los recursos económicos asignados a ellas.
Así lo establecieron en conferencia de prensa los doctores Oscar Monroy Hermosillo, presidente de la Comisión de Cuenca Ríos Amecameca y La Compañía; Pedro Moctezuma Barragán, coordinador general del Programa de Investigación Sierra Nevada (PISN); Elena Burns, coordinadora del Plan Hídrico de la Cuenca Amecameca, La Compañía y Tláhuac Xico; y el abogado Rodolfo Herrera-Moro Saft, representante legal de damnificados por inundaciones.
Burns informó que hay constructoras de desarrollos habitacionales, “aquellas con la posibilidad de hacerlo”, que obtienen la concesión de uso urbano dando de alta pozos no existentes ante el Registro Público de Derechos de Agua, con tal de contar con supuestos volúmenes de líquido que garanticen la edificación de viviendas.
La investigadora citó en particular los casos de seis concesiones “fantasma” en el Acuífero Chalco-Amecameca propiedad de Geo Edificaciones S.A. de C.V. (Casas Geo) y de Consorcio de Ingeniería Integral S.A. de C.V. (Casas ARA), cuyo uso de suelo era originalmente agrícola.
El doctor Monroy Hermosillo se refirió a “las concesiones que eran originalmente para cultivo agrícola, pero fueron entregadas poco a poco y de manera subrepticia e ilegal (por parte de las autoridades) para transformarlas a uso urbano. 

Esto ha contribuido a la sobrexplotación del acuífero, por parte de los grandes desarrollos habitacionales que sólo extraen el agua y no tienen preocupación por recargarla como ocurre de manera natural con la agricultura”.
A lo que Burns remató: “en este momento la Ley de Aguas Nacionales permite que el agua sea manejada como negocio por un grupo muy ubicado, existe un autoritarismo del agua que sirve a intereses de particulares poniendo en riesgo el patrimonio y la seguridad de los habitantes de la Cuenca del Valle de México”.
El doctor Pedro Moctezuma Barragán, investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), afirmó que “la CONAGUA maneja con total opacidad el Fideicomiso 1928 (el cual por decreto presidencial del sexenio pasado autoriza a que los derechos por agua que pagan el Distrito Federal y el Estado de México ingresen a un fideicomiso destinado a la solución de los problemas hídricos del Valle de México). Cuando le pedimos (a la instancia citada) informe qué obras ha hecho con el fideicomiso dice que no puede por secreto bancario, es un negocio para ellos”.
Los especialistas informaron en comunicado a los medios que “en este sexenio la CONAGUA ha gastado, sin el proceso de planeación consensado con los ciudadanos y los tres órdenes de gobierno exigido por la Ley de Aguas Nacionales, $44 mil millones en obras hidráulicas mal concebidas, manejadas con opacidad, entre las que se encuentran el Emisor Oriente ($19 mil millones) y la planta de tratamiento Atotonilco ($14 mil millones), las cuales sólo sirven para concentrar los preciados recursos en manos de empresas privadas”.
Los ponentes sostuvieron que al tiempo que ocurre lo anterior se desestiman soluciones factibles y mucho más económicas, como la habilitación del Lago Tláhuac-Xico para proveer a la ciudad de aguas pluviales potabilizadas en sustitución de la sobrexplotación de mantos acuíferos. Proyecto que sólo requiere de una inversión del 10 por ciento del gasto total de CONAGUA en obras para este sexenio ($44 mil millones).
O bien, la sustitución del llamado ducto de estiaje, el cual está destinado a drenar de la cuenca toda el agua de lluvias atípicas juntándola con las aguas residuales, por un proyecto de captación de agua pluvial, que una vez tratada, pueda ser utilizada en el consumo y las actividades diarias de la población.
Para ofrecer una solución a la crisis de la Cuenca del Valle de México, los investigadores han diseñado, en conjunto con todos los actores civiles y científicos pertinentes, el Plan Hídrico para las Subcuencas Amecameca, La Compañía y Tláhuac Xico.
Dicho programa se resume en seis puntos: Frenar la urbanización, retener las lluvias en las montañas y cerros para prevenir inundaciones, almacenar estas aguas pluviales en presas y lagos para su potabilización, potabilizar nuestras aguas residuales y regresarlas a los acuíferos, reparar fugas y poner fin a usos indebidos, y lograr una distribución equitativa del líquido.
Los especialistas indicaron que estas acciones podrían llevarse a cabo holgadamente con los $44 mil millones hasta ahora invertidos y que son medidas que garantizarían el abasto permanente de agua en el centro del país.

El arma secreta de las gambas mantis



Las garras de las gambas mantis (Odontodactylus scyllarus), con forma de martillo, pueden romper las conchas de moluscos, las cabezas de pequeños peces e incluso el cristal de un acuario. 
Un equipo estadounidense de investigadores ha analizado la estructura de estas garras para entender qué es lo que las hace tan resistentes.
Según el estudio que se publica esta semana en la revista Science, las garras se dividen en tres partes de diferente composición. 
La parte que impacta contra el molusco es densa y está compuesta de hidroxiapatita mineral (que se encuentra en los huesos y dientes de los vertebrados) y respaldada por material orgánico llamado quitosano, apilado en diferentes orientaciones para resistir mejor a la fractura.
Aunque las otras partes son menos rígidas, según los autores, la anatomía de las garras de esta gamba podría aportar ideas para desarrollar materiales resistentes en objetos que soportan intensos y constantes impactos.