viernes, 6 de septiembre de 2019

Bosques tropicales almacenan menos carbono

Zonas como el sur de la Amazonia, la República Democrática del Congo o Indonesia acumularon grandes pérdidas anuales de carbono debido a la deforestación.


Europa, CSIC / ciberpasquinero

Un trabajo con participación del CSIC aplica una metodología novedosa para analizar con mayor precisión las reservas de carbono en las zonas tropicales. 
El carbono fijado por los bosques tropicales reduce la cantidad de CO2 de la atmósfera impidiendo un mayor calentamiento del planeta. 
El estudio revela que la cantidad de carbono emitida fue la misma que la almacenada en los bosques tropicales entre 2010 y 2017, lo que neutraliza su capacidad como sumidero. 
La sequía y la deforestación se apuntan como dos de las causas del fenómeno.
El estudio también apunta a la deforestación como un motivo de la menor acumulación de CO2 en el periodo estudiado. 
Zonas como el sur de la Amazonia, la República Democrática del Congo o Indonesia acumularon grandes pérdidas anuales de carbono debido a esta causa.  
Las regiones que no fueron sometidas a una deforestación masiva siguen actuando como un sumidero de carbono.  
Una investigación internacional del centro de investigación en ecología CREAF aplica por primera vez microondas pasivas de banda L para medir de forma más fiable las reservas y los flujos de carbono en los bosques tropicales del planeta. 
El trabajo, dirigido por Josep Peñuelas del CREAF, se publicó recientemente en la revista Nature Plants.


Las observaciones comprenden los cambios producidos entre 2010 y 2017 y muestran que los ecosistemas tropicales están perdiendo su papel como sumidero de carbono. 
En consecuencia, las regiones tropicales se vuelven neutrales en el ciclo del carbono (es decir, almacenan tanto como emiten). 
Este cambio puede hacer que en un futuro próximo se conviertan en fuentes de carbono hacia la atmósfera, una contribución más al calentamiento global.
La cuantificación de la distribución y dinámica del carbono almacenado en los suelos y plantas todavía es un campo incipiente y los datos actuales son poco fiables. 
El estudio propone la aplicación de las microondas pasivas de banda L de baja frecuencia, ya que tienen una sensibilidad superior a las de alta frecuencia, usadas hasta ahora. 
Con esta nueva metodología las observaciones satelitales se pueden realizar con precisión en bosques tropicales densos, lo que antes no era posible.
Conocer en profundidad el balance global del carbono es clave para prever escenarios futuros de cambio climático. Las emisiones de carbono hacia la atmósfera se estudian desde hace años, pero todavía se desconoce el ciclo completo de su presencia en vegetación y suelos. 
La sequía es una de las causas de los niveles bajos de fijación de carbono, o de su papel neutral, en las zonas tropicales. 

La falta de agua disminuye la productividad vegetal 
con consecuencias negativas sobre el almacenamiento.



A más refresco, más muertes

Estudio en cerca de 452.000 personas de ambos sexos, repartidas en 10 países europeos y en el que han participado científicos del Instituto Catalán de Oncología.
 

Europa, SINC / ciberpasquinero

Un mayor consumo de bebidas tipo refresco, tanto las que tienen azúcar como las endulzadas artificialmente, se asocia con un aumento del riesgo de muerte. 
Esta es la conclusión de un estudio en cerca de 452.000 personas de ambos sexos, repartidas en 10 países europeos y en el que han participado científicos del Instituto Catalán de Oncología (ICO) y del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL).
Los resultados, publicados en la revista JAMA Internal Medicine, sostienen que beber dos o más vasos al día –en comparación con menos de un vaso al mes– de refrescos endulzados con azúcar o artificialmente se ha relacionado con mayor riesgo de muerte por todas las causas.
Además se encontró un mayor riesgo de muerte por enfermedades circulatorias asociadas a consumir dos o más vasos al día de bebidas refrescantes y un mayor riesgo de muerte por enfermedades digestivas asociadas a beber uno o más de un vaso al día. Por otra parte, no se observó ninguna relación entre el consumo de bebidas refrescantes y la mortalidad por cáncer.
        • Beber dos o más vasos al día –en comparación con menos de un vaso al mes– de refrescos endulzados con azúcar o artificialmente se relaciona con mayor riesgo de muerte por todas las causas
Estos son los principales datos del estudio EPIC (European Propective Investigation into Cancer and Nutrition), correspondientes a un seguimiento de 16 años, período en el que se produjeron 41.693 muertes. El consumo de bebidas refrescantes se recogió en cuestionarios de dieta durante el período 1992-2000.
l trabajo incluye participantes de Dinamarca, Francia, Alemania, Grecia, Italia, Países Bajos, Noruega, Suecia, el Reino Unido y España (con participantes de Asturias, Guipúzcoa, Navarra, Murcia y Granada bajo la coordinación del ICO).
Los autores consideran que, para investigar los posibles efectos adversos para la salud de los edulcorantes artificiales, es necesario apoyar las campañas de salud pública en curso dirigidas a reducir el consumo de refrescos.


Limitaciones del estudio
Se trata del estudio más grande realizado hasta la fecha para investigar la asociación entre el consumo de refrescos y la mortalidad. Sin embargo, tiene varias limitaciones, por lo que los autores advierten de la necesidad de seguir trabajando.
"Dado el diseño observacional del estudio, no es posible establecer la causalidad entre el consumo de refrescos y la mortalidad, y reconocemos que las asociaciones observadas pueden estar sesgadas debido a la confusión residual", apuntan los autores.
"No obstante, el gran número de participantes y de muertes registradas permite realizar análisis de otros factores de riesgo y, en general, se observan asociaciones similares. Además, el análisis de control negativo no encontró ninguna asociación entre el consumo de refrescos y las muertes por causas externas", concluyen.

Referencia bibliográfica:
Amy Mullee; Dora Romaguera; Jonathan Pearson-Stuttard; et al. "Association Between Soft Drink Consumption and Mortality in 10 European Countries". JAMA Intern Med. Published online September 3, 2019. doi:10.1001/jamainternmed.2019.2478

martes, 3 de septiembre de 2019

Primer lugar mundial en obesidad infantil

Los maestros de deportes tienen que buscar ese último rincón en el horario escolar y hacer uso de sus propios recursos (o los de la escuela) para conseguir herramientas.



México, ITESM / ciberpasquinero

La educación física ha sido una necesidad mal atendida en el sistema educativo mexicano por décadas. En artículos anteriores hemos hablado acerca de la perspectiva de maestros, administrativos y personal de apoyo en materia de la educación física, y de las consecuencias negativas para la salud de niños y jóvenes mexicanos, que carecen de una oferta educativa consistente en este rubro.
Bajo el marco de los Juegos Deportivos Nacionales Escolares de la Educación Básica 2019, El Secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma, comentó sobre la intención de reforzar los programas de educación física a nivel básico.
"La educación física en México ha estado olvidada; hoy, les aseguro que va a formar parte y se va a convertir en piedra angular de la educación"
Moctezuma recalcó la necesidad de hacer la implementación de programas de educación física una prioridad para el sistema educativo mexicano.

Sin horas ni recursos
El anuncio del Secretario Moctezuma llega en un momento desesperado para la educación física en las escuelas mexicanas, en que los maestros de deportes tienen que buscar ese último rincón en el horario escolar y hacer uso de sus propios recursos (o los de la escuela) para conseguir herramientas para impartir su clase, a falta de un esfuerzo federal por proveer de los instrumentos necesarios para cumplir un programa de deportes estandarizado.
"Antes podíamos dar cinco horas semanales y ahora sólo una clase por semana; ya no existe la coordinación deportiva en el organigrama de la Secretaría de Educación Pública, y la materia misma ya no está en la matrícula, ahora impartimos: educación física, educación socioemocional y artes; nos tienen como multiusos"
Estas palabras de Patricia Matus, docente que ha dado clases de educación física durante 40 años, reflejan un descontento general por parte de maestros y entrenadores que han sido dejados a su suerte ante la tarea de enfrentar una crisis de salud pública: la obesidad infantil.

Un enemigo no tan silencioso
En 2019 México ha mantenido el primer lugar mundial en obesidad infantil. Según datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición, el 32 % de los niños entre 5 y 11 años tienen problemas de sobrepeso, desnutrición u obesidad.
No se trata solo de un problema de falta de ejercicio sino de concientización sobre un balance entre la actividad física y una dieta balanceada. Una cultura de alimentación saludable es tan necesaria como la restauración de la educación física de las escuelas.
Idealmente este sería el siguiente paso después de asegurarse que un sedentarismo excesivo ya no sea un factor determinante en la epidemia de sobrepeso infantil, mientras tanto, ya podemos hablar de un esfuerzo serio por mantener la salud física de niños y jóvenes en la nueva escuela mexicana que está promoviendo la Secretaría de Educación.