lunes, 3 de junio de 2013

Desarrollan recubrimiento para alargar la vida de anaquel del fruto Litchi


*La propuesta para evaluar el desarrollo biotecnológico realizado en la UAM se encuentra en proceso de validación; de ser aprobada, el recubrimiento sería aplicado en campo en poco tiempo
*Resolver la oxidación del pericarpio del litchi con formulaciones inocuas beneficia a los productores de este fruto porque su mercancía no se devalúa en el mercado 

*También se generan beneficios en la salud del consumidor, ya que se evitan los tratamientos de tipo químico con dióxido de azufre 


En la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) se desarrolló un recubrimiento que tiene como base un polímero natural no tóxico y biodegradable que logró alargar la vida de anaquel del fruto litchi (Litchi chinensis), condición que le permitirá alcanzar estándares de calidad de exportación.
La conservación del color rojo característico de este fruto, que es muy importante para su presentación en el mercado nacional e internacional, logró extenderse, con la aplicación de este recubrimiento, hasta por casi un mes –sin tratamiento en 72 horas la cáscara del litchi se vuelve marrón–, y los parámetros asociados a la calidad del fruto como textura y sabor también se conservaron.
La biotecnología deriva de un polímero natural tomado del desecho de un molusco, en este caso la pluma de calamar, de donde se obtiene la Beta quitina, y de ésta el quitosano que se funcionaliza con ácido cítrico e hidroxipropilmetilcelulosa –otro polímero semi sintético natural–, explicó la doctora Keiko Shirai Matsumoto, del Departamento de Biotecnología de la Unidad Iztapalapa de la UAM, que coordina esta línea de investigación.
Resolver la oxidación del pericarpio del litchi con formulaciones inocuas beneficia a los productores de este fruto porque su mercancía no se devalúa en el mercado, y paralelamente a la salud del consumidor, ya que los tratamientos de tipo químico con dióxido de azufre, si bien cumplen con la función de preservar el color en este fruto, dejan residuos que son alergénicos y ocasionan problemas de salud en algunas personas.
La materia prima para la elaboración del recubrimiento inteligente –plumas de calamar– es obtenida de los desechos de la industria pesquera; la recuperación de estos desperdicios para su reutilización en un nuevo producto genera un círculo virtuoso que reduce la contaminación generada por este tipo de basura y lo convierte en insumo de una biotecnología sustentable.
Por otra parte, para aplicar este tratamiento no es necesario ninguna tecnología sofisticada, después de cosechar el litchi, la formulación se aplica por inmersión o aspersión, ésta se seca formando la película protectora sobre el fruto, y se procede al empaquetamiento y distribución.

El litchi es un fruto de origen asiático que logró aclimatarse en algunas regiones de México, las primeras plantas se sembraron hace 70 años y actualmente se produce en diferentes estados del país, principalmente en Sinaloa, Nayarit, San Luis Potosí, Puebla, Veracruz y Oaxaca.


Aunque no se produce en grandes volúmenes, la mayor parte de esta producción ha encontrado un mercado cautivo importante en Estados Unidos y en países asiáticos, por ello la consolidación de la exportación sería relevante para los productores que tienen en este cultivo su actividad económica primordial, como sucede en la región del Papaloapan en Oaxaca.
La propuesta para evaluar el desarrollo biotecnológico que se realizó en la UAM se encuentra en proceso de validación mediante solicitud de financiamiento en la Fundación Produce Oaxaca, de ser aprobada, el recubrimiento sería aplicado en campo en poco tiempo.
El uso de esta biotecnología puede extenderse a otros frutos, hasta hoy los investigadores lo han probado con éxito en el rambután (Nephelium lappaceum), fruto de la misma familia que el litchi, y recientemente se ha dado inicio a experimentos con pitaya, un fruto cactáceo nativo del país.
La tesis que la estudiante Ariana Nicio Cruz –de la licenciatura en Química en Alimentos, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)–, realizó en el Laboratorio de Biotecnología de la UAM, con la asesoría de la doctora Shirai Matsumoto, sobre esta línea de investigación, obtuvo el Premio Nacional en Ciencia y Tecnología de Alimentos 2012, en la categoría estudiantil.

Ronda de negociaciones para un futuro acuerdo contra el cambio climático en Bonn


La comunidad internacional comenzó este lunes en Bonn una ronda de negociaciones bajo la dirección de la ONU sobre un futuro acuerdo para luchar contra el cambio climático al que se han propuesto llegar en 2015 La comunidad internacional comenzó este lunes en Bonn una ronda de negociaciones bajo la dirección de la ONU sobre un futuro acuerdo para luchar contra el cambio climático al que se han propuesto llegar en 2015.

Seis meses después de los pocos resultados que salieron de la conferencia de Doha, ahora las negociaciones tienen como meta el año 2015, fecha en la que los países se comprometieron a llegar a un acuerdo para intentar que el calentamiento global no se sitúe en entre 3ºC y 5ºC más.
Aunque los temores de que se alcancen estas cotas son mayores que nunca, ya que la concentración de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera acaba de superar el umbral simbólico de 400 partes por millón (PPM), lo que no había sido alcanzado desde hacía millones de años.
"Frente al desafío de haber superado los 400 PPM por primera vez en la historia de la humanidad, no necesito recordar que no podemos no obtener resultados urgentes", advirtió a los delegados la costarricense Christiana Figueres, secretaria ejecutiva de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC).
"Las negociaciones entraron en una fase crítica" ante la fecha fijada de 2015, señaló.
Tras el fracaso de la cumbre de Copenhague, en diciembre de 2009, en Bonn se espera que durante 12 días se empiecen a esbozar las líneas de este acuerdo, que sin embargo no entraría en vigor hasta 2020.
Los países deben estudiar y comprometerse a mayores reducciones de los niveles de gases de efecto invernadero y a destinar para ello más financiación.
Este futuro acuerdo debe comprometer a todos los países, sobre todo China y Estados Unidos, los dos mayores emisores de CO2, a reducir sus emisiones. Sólo los países industrializados que firmaron en su día el Protocolo de Kioto --que no fue ratificado por Estados Unidos-- cuentan hoy con compromisos concretos.
El futuro acuerdo deberá responder a preguntas como qué promesas concretas puede presentar cada país y si los emergentes deben tener el mismo tipo de compromisos que los industrializados.
"De momento, las negociaciones han sido agradablemente constructivas, pero he oído decir a un negociador de un país emergente que cuando empecemos las negociaciones de verdad, será un baño de sangre", dice un negociador europeo, ya que los emergentes se resisten a hacer los mismos esfuerzos que sus vecinos del norte.
En estas negociaciones, la Unión Europea (UE) "está en posición de desempeñar un papel decisivo", según Jason Anderson, responsable clima y energía de la ong WWF. Y no sólo porque dos de las tres próximas conferencias serán en Varsovia, del 11 al 22 de noviembre, y probablemente en París en 2015, sino porque es uno de los actores más comprometidos y que más medidas ha tomado en los últimos años.
Los 194 países participantes, que negocian convocados por la ONU, se han comprometido a limitar el calentamiento global a +2°C con respecto a la época preindustrial. Pero varios estudios recientes han mostrado que con los compromisos actuales no se podría conseguir este objetivo.
El próximo gran informe científico sobre el calentamiento, el llamado Giec, de la ONU, se publicará en septiembre.
"Hemos observado verdaderos cambios en las precipitaciones, en las cosechas y en el aumento de las tormentas y las sequías, que provocan hambre en poblaciones de todo el planeta", recordó Harjeet Singh, de la ong ActionAid International.

El Popocatépetl, uno de los grandes emisores de bióxido de azufre

El gas es causante de la lluvia ácida, pero más de la mitad que llega a la atmósfera es por actividades humanas
El Popocatépetl no es un súper volcán, en los últimos 650 años ha tenido 18 erupciones, ninguna de ellas considerada como una súper explosión 

Cráter del volcán captada el 31 de mayo de 2013.
Foto: CENAPRED.
El volcán Popocatépetl es en la actualidad uno de los principales emisores de bióxido de azufre en el mundo (SO2).
En los más de 18 años que lleva de actividad, ha lanzado a la atmósfera más de 30 megatoneladas de este gas, aun así no se compara con las emisiones de los llamados súper volcanes o volcanes de súper erupciones, que llegan a lanzar hasta diez mil megatoneladas de SO2 (una megatonelada equivale a un millón de toneladas).
El bióxido de azufre es un importante causante de la lluvia ácida, ya que en la atmósfera, donde tiene una vida promedio de dos a cuatro días, se convierte en ácido sulfúrico y cuando precipita en forma de lluvia, rocío o granizo, puede causar importantes daños al ambiente.
No obstante más de la mitad de este gas incoloro de olor asfixiante llega a la atmósfera por actividades humanas.
En la naturaleza, es emitido durante la actividad volcánica.
El Popocatépetl, de 730 mil años de edad, es un estratovolcán activo.
Es un edificio geológico de forma cónica de 5 mil 420 metros de altitud con una base de 25 kilómetros; que después de algunos años de reposo, entró nuevamente en actividad en la última década del siglo pasado.
“El Popocatépetl hizo erupción en diciembre de 1994 y no ha parado su actividad desde entonces. Dentro de esta erupción, el volcán ha tenido en estos poco más de 18 años, episodios de receso”, explicó el doctor Hugo Delgado Granados, investigador del Instituto de Geofísica de la UNAM.
De la misma manera, continuó el también miembro de la Academia Mexicana de Ciencias, ha presentado periodos de mayor actividad eruptiva, como la actual, que empezó a finales de marzo pasado y continua hasta el momento.
Como ejemplo de esta forma de actividad, recordó que en noviembre de 2000 el Popocatépetl tuvo una ventana de emisiones la cual concluyó en enero del 2001.
“Los episodios eruptivos son cuando simplemente se incrementa la actividad, pero todo sigue alrededor de una misma erupción. Por ahora el volcán está activo emitiendo cenizas y después vapor de agua”.
De las cenizas, que son rocas fragmentadas durante las explosiones volcánicas y convertidas a polvo y arena, explicó Delgado Granados, pueden permanecer un tiempo en la atmósfera con una “vida” que puede ir de unas horas, días, a veces algunos meses, lo cual no es frecuente porque su precipitación es prácticamente inmediata.
En estos últimos 18 años se tuvo el registro que el material llegó hasta las costas de Lousiana y Texas, según reportes de estudios realizados con sensores remotos, aunque una dispersión de largo alcance como la que se cita es inusual.

Un experto en súper erupciones

Hace unos días, de visita en el país para colaborar en una parte de la revisión y eventual actualización del Mapa de Peligros del Popocatépetl –diseñado para ser usado como un medio de información en la eventualidad de una erupción del volcán y el cual data de 1995–, el doctor Stephen Self, vulcanólogo en jefe de la Comisión Regulatoria de Asuntos Nucleares de Estados Unidos, impartió una conferencia sobre grandes erupciones explosivas o súper erupciones, consideradas explosiones volcánicas de enormes magnitudes y consecuencias devastadoras.
Ejemplos de estas erupciones son las ocurridas en Yellowstone, Estados Unidos, con tres eventos, el primero hace 2.2 millones de años, el siguiente hace 1.3 millones de años, y otro 640 mil años atrás.
En el lago Toba, en Sumatra, Indonesia, hubo una más, hace 75 mil años y en Taupo, Nueva Zelanda, se registró la última hace 26 mil 500 años, todas erupciones de 8 grados de magnitud en el Índice de Explosividad Volcánica (VEI), la máxima considerada en dicha escala, de dimensiones mega colosales.
No obstante, el experto en dinámica y productos explosivos en súper erupciones -creador junto con el geólogo Michael Rampino, del término de súper volcanes-, aseguró que el tamaño de un volcán no solo tiene que ver con lo que físicamente es el edificio volcánico, porque algunos lo son muy grandes no hacia arriba sino a los lados, lo que se denominan grandes provincias basálticas; también se suman otros aspectos como la cantidad de lava y materiales que expulsan.
El Popocatépetl no es un súper volcán ni tiene súper erupciones.
En los últimos 650 años ha tenido 18 erupciones, ninguna de ellas considerada como una súper explosión.
Sobre esto, el doctor Hugo Granados explicó que la actividad del Popocatépetl tiene fases efusivas, a través de la formación de domos de lava y también de carácter explosivo, proceso en el que se construyen cuerpos de lava dentro del cráter y al destruirse se forman columnas de ceniza.
También hay que decir –siguió el geólogo- que el volcán Popocatépetl es uno de los grandes emisores de bióxido de azufre en el mundo, aunque no se compara con las 10 mil megatoneladas de gas que emiten los volcanes de súper erupciones, entre otros fenómenos durante la actividad.

AMC