viernes, 18 de enero de 2013

Cambio climático debe verse como problema de salud pública


Se incrementa la incidencia de enfermedades como el dengue, la malaria y la encefalitis, entre otrasBalaEste fenómeno tiene también un impacto económico significativo
Debe capacitarse al personal de salud para enfrentar enfermedades emergentes y reemergentes.
Foto: Revista Ciencia.
El cambio climático, además de un problema ambiental, es un problema de salud pública que tiene un impacto económico significativo, por lo que se requiere “contribuir con urgencia a aminorar el efecto agresivo de este fenómeno, que amenaza los recursos naturales y la vida en el planeta”. Lo anterior es señalado por Ruth De Celis Carrillo, Georgina Hernández Flores, Alejandro Bravo Cuellar y Alfredo Ignacio Feria y Velasco en el artículo: “Efectos del Cambio Climático en la salud” publicado en el número de octubre-diciembre de la revista Ciencia, una publicación de la Academia Mexicana de Ciencias.
Para los autores, este fenómeno ambiental “tiene un impacto adverso directo en los requerimientos básicos de la salud, como la calidad del aire y del agua, la producción de los alimentos para que sean adecuados en calidad y cantidad, y la vivienda segura”, la alteración de dichos factores “están asociados con la desnutrición y con enfermedades infecciosas, respiratorias y cardiovasculares”.
Los especialistas analizan algunas enfermedades que tienen una mayor incidencia debido a las variaciones del clima y sus repercusiones ambientales, entre las cuales están incluidas dengue, influenza tipo A, la malaria, cólera, meningitis y encefalitis.
Para los autores explican que este fenómeno tiene un impacto económico significativo, pues con el incremento de las precipitaciones pluviales, por ejemplo, “pérdidas significativas de alimentos, ya sea tierras cultivadas o animales para el consumo”.
En algunos casos el impacto económico va ligado con otros efectos sobre la salud, pues en algunas regiones “se observa que después de periodos prolongados de sequía el ganado muere por falta de agua y pastizales”, pero esto no sólo significa una pérdida económica, ya que con la muerte del ganado la población, debido al grado de pobreza en que vive, se ve obligada a consumir lo que está a su alcance, incluso carne en proceso de descomposición.
Una medida importante para disminuir el impacto del cambio climático en la población “es la capacitación del personal de servicios de salud para que puedan diagnosticar y responder ante brotes de enfermedades que se presenten en ciertas zonas geográficas antes de que se salgan de control y se conviertan en pandemias”, recomiendan los autores. 


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El Guardián De Los Sueños-2

lunes, 7 de enero de 2013

Bosques urbanos, una alternativa ante el cambio climático

Los bosques urbanos constituirán una medida estratégica que podrá hacernos menos vulnerables ante futuras modificaciones ambientales
Los bosques urbanos y todas las áreas verdes que forman parte del paisaje citadino constituirán una medida estratégica que podrá hacernos menos vulnerables como organismos, población o comunidad ante los escenarios de golpes de calor y la disminución de agua a los que nos enfrentamos con el cambio climático, se afirma en el artículo Bosques urbanos para enfriar las ciudades, publicado en el número octubre-diciembre de 2012 en la revista Ciencia, una publicación de la Academia Mexicana de Ciencias.
Arturo Curiel Ballesteros y Josué Díaz Vázquez, afirman que no es momento de dudar sobre la existencia o no del fenómeno (el cambio climático), sino de pensar en aquellas medidas que nos harán menos vulnerables a sus efectos. Añaden que “las ciudades en México, en sus condiciones actuales, están lejos de ofrecer seguridad ante el cambio climático, al ser asentamientos que presentan un alto grado de vulnerabilidad”.

Uno de los componentes que proporcionarán bienestar en los ambientes urbanos, explican, son los servicios de ecosistemas representados en las ciudades por los parques públicos “espacios únicos en la metrópoli donde el agua de lluvia puede absorberse sin escurrir, evitando inundaciones; que regulan la temperatura. También disminuyen la exposición a los contaminantes atmosféricos”.
Los bosques urbanos, junto con los parques públicos, tienen capacidad para atenuar las altas temperaturas de las ciudades. Esto se relaciona “directamente con las hojas verdes de las plantas, que tienen un mayor efecto de reflejar la luz solar (albedo) que el asfalto y por ello ayudan a enfriar el ambiente, además del efecto de su sombra”.
Precisan que “algunos estudios reportan que los bosques urbanos tiene la capacidad de disminuir la temperatura entre 2 y 4 °C en promedio”; sin embargo, mencionan el caso del Bosque Colomos, en Guadalajara, en el que se ha encontrado una variación hasta de 8 grados dentro de la zona boscosa, con relación a las plazas comerciales cercanas.

Otros efectos positivos de los bosques urbanos son los relacionados con las inundaciones, pues tienen una gran capacidad de infiltración del agua pluvial; también pueden tamizar y filtrar el aire de las partículas suspendidas y dióxido de carbono; además del bienestar que proporcionan a la población.